Ingredientes:

  • 600g de bacalao desalado (lomos o cortes gruesos)
  • 150ml de aceite de oliva virgen extra
  • 6 dientes de ajo laminados
  • 2 cebollas blancas medianas picadas en brunoise
  • 2 pimientos verdes tipo italiano picados finos
  • 4 cucharadas de pulpa de pimiento choricero
  • 200g de tomate natural triturado
  • 2 huevos duros
  • 1 guindilla seca
  • 1 manojo de perejil fresco picado

Instrucciones:

  1. En una cazuela de barro, calentar el aceite de oliva con los ajos laminados y la guindilla. Cocinar hasta que el ajo baile y empiece a dorarse suavemente, sin quemarse. En este momento, añadir el bacalao con la piel hacia arriba. Cocinar 3 minutos, retira el pescado y resérvalo en un plato. El aceite ahora está aromatizado y lleno de gelatina.
  2. En ese mismo aceite, incorpora la cebolla y los pimientos verdes picados. Baja el fuego al mínimo. Queremos que la verdura se rinda, que se vuelva casi una crema. Cocina 15 minutos hasta que la cebolla esté translúcida y dulce. Es el momento de añadir la pulpa de choricero y el tomate triturado.
  3. Sube un poco el fuego y deja que el tomate pierda su agua. Cuando veas que el aceite vuelve a subir a la superficie, es la señal. Reintegra el bacalao, esta vez rompiéndolo ligeramente en lascas con la cuchara de madera. Mezcla con movimientos circulares durante 5 minutos. Hasta que la salsa brille y esté integrada.
  4. Pica los 2 huevos duros. A mí me gusta poner la clara picadita por encima y pasar la yema por un colador fino para que caiga como una lluvia dorada. Añade el perejil fresco picado justo antes de servir para que el aroma sea explosivo.