Ingredientes:

  • 800 g de bacalao desalado
  • 1 cebolla mediana, picada finamente
  • 2 dientes de ajo, picados finamente
  • 1 pimiento choricero seco
  • 400 g de tomate triturado en conserva
  • 1 pimiento verde italiano, picado en trozos medianos
  • 100 ml de vino blanco seco
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de azúcar (opcional)
  • Perejil fresco picado
  • Sal y pimienta al gusto
  • Harina (opcional)

Instrucciones:

  1. Si usas bacalao salado, desálalo sumergiéndolo en agua fría durante 24-48 horas, cambiando el agua cada 6-8 horas. Si ya está desalado, sécalo bien con papel de cocina.
  2. Si usas el pimiento seco, ponlo a remojar en agua caliente durante al menos 30 minutos. Raspa la pulpa del pimiento. Si usas pulpa ya preparada, omite este paso.
  3. En la cazuela, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Sofríe la cebolla hasta que esté transparente. Añade el ajo y el pimiento verde, y cocina por unos minutos más hasta que estén blandos.
  4. Incorpora el tomate triturado y la pulpa de pimiento choricero (o el pimiento choricero entero, si no tienes la pulpa). Añade el azúcar (si es necesario) y cocina a fuego bajo durante unos 15 minutos, removiendo ocasionalmente.
  5. Si quieres, enharina ligeramente los trozos de bacalao y séllalos en una sartén con un poco de aceite hasta que estén dorados por ambos lados. Este paso le da un sabor más intenso al bacalao.
  6. Vierte el vino blanco en la salsa y deja que se evapore el alcohol durante un par de minutos. Incorpora los trozos de bacalao a la salsa (ya sean sellados o sin sellar). Cocina a fuego bajo durante unos 10-15 minutos, o hasta que el bacalao esté tierno y se deshaga en lascas. Cuidado de no cocinarlo de más, ¡que se seca!
  7. Espolvorea perejil fresco picado por encima y sirve caliente.