Ingredientes:

  • 200 g de Chocolate negro (mínimo 60% cacao)
  • 150 ml de Nata líquida para montar (mínimo 35% materia grasa)
  • 40 g de Mantequilla sin sal
  • 1 cucharada de Jarabe de maíz o glucosa
  • 1 pizca de Sal marina

Instrucciones:

  1. Trocear el chocolate. Corta los 200 g de chocolate en trozos muy pequeños y uniformes. Nota: Esto garantiza que se funda al mismo tiempo sin quemar las partes más pequeñas.
  2. Calentar la nata. Pon los 150 ml de nata en un cazo a fuego medio. Espera hasta que veas las primeras burbujas en los bordes sin que llegue a hervir a borbotones.
  3. Verter y reposar. Echa la nata caliente sobre el chocolate troceado en un bol. Deja reposar sin tocar durante 2 minutos para que el calor penetre el núcleo del cacao.
  4. Emulsionar con suavidad. Con una espátula, haz movimientos circulares desde el centro hacia afuera. Nota: No batas con varillas, queremos evitar las burbujas de aire a toda costa.
  5. Añadir el brillo. Incorpora la cucharada de jarabe de maíz y la pizca de sal marina. Remueve hasta que veas un cambio de mate a brillante.
  6. Incorporar la grasa. Añade los 40 g de mantequilla fría en cubos pequeños. Continúa mezclando hasta que desaparezca cada rastro de grasa.
  7. Templar la mezcla. Deja que la cobertura baje a unos 30-32 grados centígrados. Debe sentirse tibia al tacto pero con cuerpo.
  8. Bañar la pieza. Vierte la mezcla desde el centro del bizcocho, dejando que caiga por gravedad. Observa cómo fluye de forma aterciopelada por los laterales.