Ingredientes:
- 200g de chocolate negro de buena calidad (mínimo 55% cacao), picado finamente
- 120 ml de nata líquida para montar (mínimo 35% materia grasa)
- 60 ml de agua
- 75g de azúcar glas (azúcar impalpable)
- 5g de gelatina en polvo sin sabor
- 30 ml de agua fría (para hidratar la gelatina)
Instrucciones:
- Mezcla la gelatina en polvo con el agua fría y deja reposar durante 5 minutos hasta que se hidrate.
- Calienta agua en un cazo y coloca un bol resistente al calor encima, asegurándote de que el agua no toque el fondo del bol.
- Derrite el chocolate negro al baño maría, removiendo suavemente con una espátula hasta que esté completamente liso.
- En un cazo aparte, calienta la nata líquida, el agua y el azúcar glas a fuego medio hasta que el azúcar se disuelva por completo. No dejes que hierva.
- Retira la mezcla de nata del fuego e incorpora la gelatina hidratada. Remueve hasta que se disuelva por completo.
- Vierte la mezcla de nata caliente sobre el chocolate derretido. Remueve suavemente con una espátula desde el centro hacia afuera hasta obtener una mezcla homogénea y brillante. Si es necesario, utiliza una batidora de varillas a baja velocidad para asegurarte de que no queden grumos.
- Deja enfriar la cobertura a temperatura ambiente durante unos 30 minutos, o hasta que alcance una temperatura de unos 30-35°C. La consistencia debe ser lo suficientemente líquida como para verterla, pero no demasiado caliente como para derretir la tarta.
- Coloca la tarta sobre una rejilla de enfriamiento, con una bandeja debajo para recoger el exceso de cobertura. Vierte la cobertura de chocolate de manera uniforme sobre la tarta, asegurándote de cubrir toda la superficie.
- Deja que la cobertura se asiente durante unos minutos para que se endurezca ligeramente.
- Retira el exceso de cobertura de la bandeja y reutilízalo si es necesario.
- Refrigera la tarta durante al menos 30 minutos para que la cobertura se endurezca por completo.