Ingredientes:
- 2 tazas (475 ml) de nata para montar
- 1 taza (237 ml) de leche entera
- 1/2 taza (100g) de azúcar granulada
- 5 yemas de huevo grandes
- Piel de 1 limón (solo la parte amarilla)
- 1 rama de canela
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- Una pizca de sal
- 1/2 taza (100g) de azúcar granulada por porción (para el caramelo)
- Opcional: ralladura de limón para decorar
Instrucciones:
- Combina la nata, la leche, la mitad del azúcar (reservando la otra mitad para las yemas), la piel de limón, la rama de canela y la sal en una cacerola. Calienta suavemente a fuego medio, removiendo ocasionalmente. Retira del fuego y deja reposar durante 30 minutos.
- Mientras la nata se infusiona, bate las yemas de huevo con el azúcar restante hasta que estén pálidas y ligeramente espesas.
- Vierte lentamente una pequeña cantidad de la mezcla de nata caliente en las yemas de huevo, batiendo constantemente para evitar que se cuajen. Continúa añadiendo la nata caliente en un chorro fino hasta que las yemas estén atemperadas.
- Cuela la mezcla de nata a través de un colador de malla fina (opcional, pero recomendado) para retirar la piel de limón y la rama de canela. Agrega el extracto de vainilla.
- Divide la crema de manera uniforme entre los moldes ramequines.
- Opción 1 (Horneado): Coloca los ramequines en una fuente para hornear y llena la fuente con agua caliente hasta la mitad de los lados de los ramequines (baño maría). Hornea a 150°C durante 25-30 minutos, o hasta que la crema esté firme pero aún ligeramente temblorosa en el centro. Opción 2 (Vapor): Coloca en un vaporizador durante 20-25 minutos hasta que la crema esté firme pero aún ligeramente temblorosa en el centro.
- Retira los ramequines del baño maría o del vaporizador, deja que se enfríen ligeramente, luego cubre y refrigera durante al menos 2 horas, o preferiblemente durante la noche.
- Justo antes de servir, espolvorea una capa fina y uniforme de azúcar granulada sobre la parte superior de cada crema. Usando un soplete de cocina, carameliza el azúcar hasta que esté dorado y crujiente. Alternativamente, coloca los ramequines bajo un asador (¡vigilando muy cuidadosamente!) hasta que el azúcar esté caramelizado.
- Sirve la crema catalana inmediatamente después de caramelizar el azúcar. ¡Disfruta!