Ingredientes:

  • 400 ml de nata para montar (mínimo 35% materia grasa)
  • 397 g de leche condensada
  • 10 ml de extracto de vainilla natural
  • 2 g de sal fina

Instrucciones:

  1. Vierte la leche condensada en un bol mediano. Nota: Usa un bol amplio para facilitar el mezclado.
  2. Mezcla el extracto de vainilla y la pizca de sal con la leche condensada. Remueve hasta que la mezcla sea totalmente homogénea y no queden vetas de vainilla.
  3. Coloca la nata muy fría en el bol de acero. Bate a velocidad media alta hasta obtener picos firmes que no se muevan al inclinar el bol.
  4. Toma una tercera parte de la nata montada y añádela a la leche condensada. Nota: Esto aligera la base para que no colapse el resto de la nata.
  5. Incorpora el resto de la nata gradualmente utilizando movimientos envolventes. Hazlo con calma para no expulsar el aire que acabas de atrapar.
  6. Vierte la mezcla final en el recipiente hermético.
  7. Alisa la superficie con la espátula hasta que quede plana y uniforme.
  8. Tapa firmemente el recipiente para evitar que el helado absorba olores del congelador.
  9. Congela durante un mínimo de 6 horas. Idealmente, déjalo toda la noche para una estabilización completa.