Ingredientes:

  • 950 ml de leche entera
  • 100g de azúcar granulada
  • 2 yemas de huevo grandes
  • 1 cucharada de maicena (fécula de maíz)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cáscara de limón (solo la parte amarilla, sin la parte blanca)
  • 1 rama de canela
  • Canela molida (una pizca por porción)
  • Galletas María (opcional)

Instrucciones:

  1. En una cacerola, combine la leche, la cáscara de limón y la rama de canela. Caliente a fuego medio hasta que hierva a fuego lento (pequeñas burbujas que se forman alrededor de los bordes). ¡No hierva! Retire del fuego y deje reposar durante 15 minutos para infundir los sabores.
  2. En un tazón aparte, bata el azúcar, las yemas de huevo y la maicena hasta que estén pálidos y suaves.
  3. Vierta gradualmente una pequeña cantidad de leche tibia (aproximadamente 1/2 taza) en la mezcla de yemas de huevo para templarla (evitando que los huevos se revuelvan).
  4. Vierta lentamente la mezcla de yemas de huevo templada en la cacerola con el resto de la leche infusionada, batiendo constantemente.
  5. Cocine a fuego medio-bajo, batiendo continuamente, hasta que la mezcla espese lo suficiente como para cubrir el dorso de una cuchara (unos 5-7 minutos). Sea paciente y siga batiendo para evitar que se queme. Observe que la mezcla deje una línea clara en el dorso de la cuchara cuando pase el dedo por ella.
  6. Para una crema súper suave, cuele la mezcla a través de un colador de malla fina en un tazón limpio (opcional).
  7. Divida las natillas uniformemente entre los moldes o tazones. Cubra cada uno con una envoltura de plástico, presionando la envoltura directamente sobre la superficie de la crema para evitar que se forme una costra.
  8. Refrigere durante al menos 2 horas, o preferiblemente durante la noche, hasta que estén completamente frías y cuajadas.
  9. Justo antes de servir, espolvoree cada natilla con una pizca de canela molida. Sirva frío. Opcionalmente, acompañe con galletas María para mojar.