Ingredientes:

  • 4 Patatas Russet o Kennebec grandes
  • 1 cucharada de Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • Sal gruesa y Pimienta negra recién molida, al gusto
  • 2 cucharadas (30g) de Mantequilla sin sal
  • 2 cucharadas (15g) de Harina de trigo todo uso
  • 1 taza (240 ml) de Leche entera (tibia)
  • 1 taza (100g) de Queso Cheddar extra maduro, rallado (reservar 1/4 taza para gratinar)
  • 1 taza (aprox. 150g) de Flores de brócoli pequeñas, blanqueadas y escurridas
  • 2 cucharadas de Cebollino fresco, picado
  • Una pizca de Nuez Moscada

Instrucciones:

  1. Precalentar el horno a 200°C (400°F). Lavar bien las patatas, secarlas y pincharlas varias veces con un tenedor. Untar con AOVE y espolvorear con sal gruesa. Hornear durante 60-75 minutos hasta que estén muy tiernas.
  2. Cocer o vaporizar las flores de brócoli hasta que estén tiernas pero firmes (al dente). Escurrir muy bien el exceso de agua. Reservar.
  3. Cortar las patatas horneadas por la mitad a lo largo. Vaciar cuidadosamente la pulpa en un tazón grande, dejando un borde de 1 cm en la piel.
  4. En una sartén pequeña, derretir la mantequilla, añadir la harina y cocinar 1 minuto (roux). Incorporar la leche tibia poco a poco, batiendo hasta que espese ligeramente (bechamel ligera).
  5. Triturar la pulpa de patata. Incorporar la salsa bechamel, el brócoli cocido, el cebollino y la mayor parte del queso cheddar rallado. Sazonar con sal, pimienta y nuez moscada. Mezclar bien.
  6. Rellenar generosamente las cáscaras de patata vaciadas con la mezcla. Espolvorear el queso cheddar restante por encima de cada patata.
  7. Hornear a 200°C (400°F) durante 12-15 minutos, o hasta que el queso esté burbujeante y dorado. Servir inmediatamente.