Ingredientes:

  • 400 g de pechuga de pollo cortada en cubos uniformes
  • 15 ml de salsa de soja
  • 10 g de almidón de maíz
  • 5 ml de aceite de sésamo
  • 300 g de floretes de brócoli frescos
  • 10 g de jengibre fresco rallado
  • 10 g de ajo picado finamente
  • 15 ml de aceite de girasol
  • 40 ml de salsa de soja
  • 100 ml de caldo de pollo
  • 15 g de almidón de maíz
  • 10 g de miel
  • 5 ml de aceite de sésamo

Instrucciones:

  1. Marinar el pollo. En un bol, mezcla los cubos de pechuga con la salsa de soja, el aceite de sésamo y el almidón hasta que el pollo esté cubierto por una capa fina y brillante. Nota: Deja reposar 10 min para que el almidón se hidrate.
  2. Blanquear el brócoli. Sumerge los floretes en agua hirviendo durante 60-90 segundos. Retira inmediatamente y pasa por agua fría. Hasta que el color sea verde neón.
  3. Preparar la salsa. En un frasco o bol pequeño, bate la salsa de soja, el caldo, el almidón, la miel y el aceite de sésamo. Nota: Agita justo antes de verter ya que el almidón se asienta.
  4. Calentar el aceite. Pon el aceite de girasol en el wok a fuego alto hasta que veas que humea ligeramente.
  5. Sellar el pollo. Añade el pollo y saltea durante 2 minutos hasta que los bordes estén dorados y firmes.
  6. Aromatizar. Incorpora el ajo y el jengibre, cocinando por 30 segundos más. Cuidado que el ajo no se queme, o amargará todo el plato.
  7. Espesar la salsa. Vierte la mezcla de la salsa previamente agitada. Remueve constantemente durante 1 minuto hasta que la salsa pase de opaca a brillante y espesa.
  8. Integrar el brócoli. Añade el brócoli blanqueado y saltea durante 1 minuto más para integrar los sabores. Hasta que el brócoli esté glaseado.