Ingredientes:

  • 1.2 kg de contramuslos de pollo con hueso y piel
  • 15 ml de manteca de cerdo o aceite de oliva virgen extra
  • 5 g de sal marina fina
  • 2 g de pimienta negra recién molida
  • 100 g de almendras crudas peladas
  • 2 dientes de ajo grandes
  • 40 g de pan del día anterior
  • 200 ml de vino blanco seco
  • 500 ml de caldo de pollo casero
  • 1 hebra de azafrán puro
  • 1 pizca de clavo de olor molido

Instrucciones:

  1. Calienta la manteca en la cazuela hasta que empiece a brillar. Coloca el pollo con la piel hacia abajo y escucha el chisporroteo intenso. No lo muevas durante 4 minutos hasta que la piel esté dorada y se despegue sola.
  2. Saca el pollo cuando esté bien sellado por ambos lados. El aroma debe recordar al asado tradicional.
  3. En la misma grasa, añade las almendras. Remueve constantemente hasta que alcancen un color canela claro y un olor a fruto seco tostado.
  4. Añade los ajos enteros y la rebanada de pan. Fríe hasta que el pan esté rígido y dorado.
  5. Lleva las almendras, el ajo y el pan al mortero. Añade el azafrán y el clavo. Tritura con energía hasta obtener una pasta densa y granulosa.
  6. Vierte el vino blanco en la cazuela donde sellaste el pollo. Raspa el fondo con una cuchara de madera para recuperar los jugos caramelizados.
  7. Añade la pasta del mortero al vino y remueve hasta que se disuelva. Verás cómo el líquido empieza a tomar un color dorado vibrante.
  8. Devuelve el pollo a la cazuela. Cubre con el caldo de pollo caliente. Deja hervir a fuego mínimo durante 30-35 minutos.
  9. La salsa debe reducirse hasta que veas que brilla y tiene una textura de crema ligera.
  10. Apaga el fuego y deja que el guiso repose tapado 5 minutos antes de servir para asentar los aromas del clavo y el azafrán.