Ingredientes:

  • 900g de solomillo de cerdo (2 piezas de 450g cada una)
  • 30 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 2 g de sal marina gruesa
  • 1 g de pimienta negra recién molida
  • 2 ramas de romero fresco
  • 9 g de ajo (3 dientes machacados)
  • 200 ml de vino tinto
  • 100 ml de caldo de carne bajo en sodio
  • 21 g de miel de caña (1 cucharada)
  • 30 g de mantequilla sin sal muy fría

Instrucciones:

  1. Secar los solomillos con papel absorbente para eliminar la humedad superficial. Salpimentar generosamente por todos los lados.
  2. Calentar una sartén de fondo pesado a fuego medio-alto con el aceite de oliva. Esperar a que aparezca un ligero humo blanco.
  3. Colocar los solomillos en la sartén y cocinar durante 2 minutos por cada lado, sin moverlos constantemente, hasta obtener una costra color caoba (reacción de Maillard).
  4. Añadir el ajo machacado y el romero a la sartén durante los últimos minutos del sellado para aromatizar la grasa.
  5. Transfiere la sartén al horno precalentado a 200°C (400°F) durante unos 8-10 minutos hasta alcanzar los 60°C internos.
  6. Retira la carne de la sartén y colócala en un plato, cubriéndola ligeramente con papel de aluminio. Nota: La temperatura subirá a 63°C durante el reposo por calor residual.
  7. En la misma sartén caliente, vierte los 200 ml de vino tinto y raspa el fondo con una espátula de madera.
  8. Deja reducir el vino a la mitad e incorpora los 100 ml de caldo y los 21 g de miel.
  9. Cocina a fuego fuerte 3 minutos hasta que la salsa burbujee con densidad.
  10. Apaga el fuego e incorpora los 30 g de mantequilla fría, batiendo rápido hasta que la salsa quede brillante y aterciopelada.