Ingredientes:
- 400 g de calabacín
- 10 ml de aceite de oliva virgen extra
- 2 g de sal fina
- 1 g de pimienta negra molida
- 150 g de queso fresco
- 30 g de queso parmesano rallado
- 5 g de orégano seco
- 2 g de ajo en polvo
Instrucciones:
- Corta el calabacín longitudinalmente en láminas de aproximadamente 3 mm de grosor. Calienta la sartén con el aceite de oliva y sella las láminas durante 1-2 minutos por lado hasta que estén tiernas pero mantengan su estructura. Retira y coloca sobre papel absorbente para eliminar el exceso de humedad.
- En un bol, mezcla el queso fresco con el ajo en polvo, el orégano y una pizca de sal y pimienta. Extiende una cucharada generosa de la mezcla sobre cada lámina de calabacín, dejando un pequeño margen en los bordes. Enrolla con firmeza creando una espiral compacta.
- Coloca los rollitos en la fuente para horno. Espolvorea el queso parmesano uniformemente sobre la parte superior. Hornea a 200°C durante 8-10 minutos o hasta que el queso esté fundido y presente un color dorado intenso.