Ingredientes:

  • 2 solomillos de cerdo (800g total)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (30 ml)
  • 300g de champiñones frescos laminados
  • 1 cebolla blanca grande (150g), picada en brunoise
  • 2 dientes de ajo, picados
  • 150 ml de vino blanco seco
  • 250 ml de nata para cocinar (18% materia grasa)
  • 1 rama de tomillo fresco
  • 1 cucharadita de sal gruesa
  • 0.5 cucharaditas de pimienta negra molida

Instrucciones:

  1. Limpia los solomillos de posibles excesos de grasa y sécalos muy bien con papel de cocina. Corta en medallones de unos 3 cm de grosor. Salpimenta generosamente.
  2. Calienta el aceite de oliva en la sartén hasta que veas un ligero brillo. Coloca la carne y no la muevas durante 3 minutos hasta que veas una costra dorada y oscura. Dales la vuelta y cocina 2 minutos más. Retira y reserva en un plato tapado.
  3. En la misma sartén, sin lavarla, añade la cebolla picada. Cocina a fuego medio durante 5 minutos hasta que esté transparente y empiece a dorarse. Agrega los dientes de ajo y los 300g de champiñones laminados. Sube un poco el fuego y cocina 6 minutos hasta que los champiñones hayan soltado su agua y estén tostados.
  4. Vierte los 150 ml de vino blanco. Con una espátula de madera, raspa el fondo de la sartén para liberar los jugos pegados del cerdo. Deja reducir a la mitad durante unos 3 minutos hasta que el olor a alcohol desaparezca.
  5. Baja el fuego al mínimo e incorpora la nata para cocinar y la rama de tomillo.
  6. Introduce de nuevo los medallones de solomillo junto con los jugos que hayan soltado en el plato. Cocina todo junto apenas 2 minutos hasta que la salsa espese y burbujee suavemente. Prueba de sal y rectifica si es necesario antes de servir inmediatamente.