Ingredientes:

  • 300g de harina de trigo de todo uso
  • 300g de azúcar blanco
  • 15g de cacao en polvo puro sin azúcar
  • 5g de bicarbonato de sodio
  • 2g de sal fina
  • 240ml de buttermilk (suero de leche)
  • 180ml de aceite de girasol
  • 2 huevos tamaño L a temperatura ambiente
  • 5ml de vinagre de manzana o blanco
  • 15ml de extracto de vainilla (dividido)
  • 2 cucharaditas de colorante alimentario rojo en gel
  • 500g de queso crema tipo Philadelphia frío
  • 150g de mantequilla sin sal a punto pomada
  • 200g de azúcar glass impalpable

Instrucciones:

  1. Precalienta el horno a 175°C. Engrasa dos moldes de 20 cm y coloca papel de horno en la base para facilitar el desmoldado.
  2. Tamiza en un bol grande los ingredientes secos: la harina, el cacao en polvo y la sal. Reserva.
  3. En otro recipiente, bate el aceite con el azúcar. Añade los huevos uno a uno, el buttermilk, el vinagre, 10ml de vainilla y el colorante rojo. Mezcla hasta obtener una emulsión líquida homogénea.
  4. Incorpora los ingredientes secos a los líquidos en dos tandas, batiendo a velocidad baja lo justo para integrar. Al final, añade el bicarbonato activado con una gota de vinagre si es necesario y mezcla suavemente.
  5. Divide la masa equitativamente entre los dos moldes y hornea durante 35 minutos o hasta que al insertar un palillo, este salga limpio.
  6. Deja enfriar los bizcochos en el molde 10 minutos y luego traspásalos a una rejilla hasta que se enfríen por completo.
  7. Para el frosting, bate la mantequilla con el azúcar glass hasta que esté blanca y cremosa. Añade el queso crema frío y los 5ml restantes de vainilla, batiendo solo lo necesario para que esté estable.
  8. Nivela los bizcochos, rellena con una capa de frosting, cubre toda la tarta y decora al gusto.